Antes que entre tus labios y mi oído el ciprés del silencio, largo y mudo, alce su quieta cima, de tu palabra en el cristal sonoro dame una roja rosa, que será por tu lirismo y tu carne fragante rosa de amor humano y rosa mística.
La prenderé en mi pecho sobre la palpitante rosa mía, y del perpetuo beso el tibio roce esparcirá sus perfumadas ondas…
Hoy, ebria de aroma me será brindada la belleza infinita… y en mi larva fugaz cuando se apaguen los armoniosos éxtasis me envolverán las perfumadas ondas en su mortaja amante y siempreviva.
Dame una rosa, antes que el ciprés largo y mudo, entre nosotros alce su quieta cima…