Si últimamente he sido soñador fue por sentirte, por hablarte, por despertar junto a tu boca. Con eso me bastaba. Por si cambio de nombre en esta noche, créeme, esto es todo lo que puedo escribir para ti. Tu nombre (y tu sonrisa) significan mi elipse remendada: créeme, aquí están todas las viejas lágrimas, las bromas y también las preguntas.