Ocurre que el olvido, antes de serlo, fue grande amor, dorado cataclismo; muchacha en el umbral de mi egoísmo, ¿qué va a pasar? mejor es no saberlo.
Muchacha con amor, ¿dónde ponerlo? Amar son cercanías de uno mismo. Como siempre, rodando en el abismo, se irá el amor, sin verlo ni beberlo.
Tumbarse a ver qué pasa, eso es lo mío; cumpliendo años irás en mi memoria, viviendo para ayer, como una brasa,
porque no llegará la sangre al río, porque un día seremos sólo historia y lo de uno es tumbarse a ver qué pasa.
Soneto para esperarte en una cafetería
Resulta que la historia estaba escrita cuando yo quise hacerla a mi manera. Cuando yo no quería que volviera resulta que la historia resucita.
Resulta que en el tiempo de la cita tendrán que hacer un banco de madera. Al corazón le viene bien la espera, quién sabe si además la necesita.
Azafatas de vuelo alicortado van del café a las piñas tropicales por aires ciudadanos y ruidosos.
Arriba el tiempo nuevo ha presentado sus fluorescentes luces credenciales y enrolla pergaminos luminosos.