Al ver por donde huyes dichoso cambiaría las sendas interiores de tu alma por la de alegres campos. Que si tu fuga fuera sobre verdes caminos o sobre las espumas y te vieran mis ojos, seguirte yo sabría. No hacia dentro de ti. donde te internas, que al querer perseguirte me doy contra los muros de tu cuerpo. No hacia dentro de ti, porque no estemos: tú, pálida, escondida; yo, como ante una puerta ante tu pecho frío.