Desnudo

Desnudo

El cielo de tu tacto amarillo cubría el oculto jardín de pasión y de música. Altas yedras de sangre abrazaban tus huesos. La caricia del alma -brisa en temblor- movía todo lo que tú eras. ¡Qué crepúsculo bello de rubor y cansancio era tu piel! Estabas como un astro sin brillo, recibiendo del sol la luz de tu contorno. Sólo bajo tus pies era de noche. Eres cárcel de música de la música presa, que intentaba escapar en cada gesto tuyo, pero que no podía salir y se asomaba como un niño a los cristales de tus ojos claros.

El alma es igual que el aire…

El alma es igual que el aire. Con la luz se hace invisible, perdiendo su honda negrura.

Sólo en las profundas noches son visibles alma y aire. Sólo en las noches profundas.

Que se ennegrezca tu alma pues quieren verla mis ojos. Oscurece tu alma pura.

Déjame que sea tu noche, que enturbie tu transparencia. ¡Déjame ver tu hermosura!