Las sendas que me obligo a recorrer por ti...

Las sendas que me obligo a recorrer por ti…

Las sendas que me obligo a recorrer por ti, no las borra la vida, y en vez de flores, una venda, dura como una máscara, va dividiendo el campo. Quisiera haber nacido junto a ti, vivir de rama en rama, sin caminos, pero veo la distancia, el no alcanzarte y peregrina el corazón pisando rosas y llega al tuyo cuando sueña dentro de una ciudad donde aplastado quedó el verdor, la risa, las colmenas. En ellas se enredaron los caminos y la tierra ofendida quedamente lanza leves suspiros, sus jardines; sus torres que desprecios a la brisa hacen inmóviles voces de bronce dan para anunciar las nuevas tumbas. Yo sé por qué la tierra enfurecida a veces tiembla y rompe las ciudades: alguien responde al llanto de las yerbas que no pueden nacer bajo las losas. Las pisadas del hombre van dejando su estéril huella, firme que divide con una seca herida el prado verde y más endurecido y seco implora sostén a sus pisadas, que se calle el color, que no pronuncie en tallos de alegría su gesto el campo; mas impasible quiere su dominio, con mármol sueña lapidar llanuras. No así mi amor, tu mundo, otro planeta, la flor intacta con ocultos ríos: por sus venas iré sin ser notado, soy de tu corazón dócil corriente.