Estabas sola y alta. Yo miraba cómo todos los pájaros debajo de tu frente se escondían. ¡Qué ir y venir y qué volver! Cómo todas las cosas quedándose se iban a entrarse por tus ojos. Cómo yo mismo no sabía si estaba junto al árbol bajo aquel cielo tan azul, o si los verdes límites del parque estaban encerrados en tu frente. Si de tanto entrar ya dentro de ti las cosas, eras el mundo donde estábamos. Si para que brillaran las estrellas bastaba que cerrases tus dos ojos. Estabas sola y alta, pero también dentro de ti.