Tanto mundo que he visto...

Tanto mundo que he visto…

Tanto mundo que he visto, todo el cielo, ahora cuando estoy solo no me basta para mi vida ni para mi sueño. Y sin embargo, cuando estoy contigo, a flor de esa imprecisa superficie que es el tiempo pasado sin gozarte, un anhelo cortándome las alas reduce los lejanos horizontes a un pequeño cristal pronto a perderse como la sal en el profundo olvido. Junto a ti, frente al mar, nada recuerdo y dan la luz y el aire molde cóncavo a mi presente, a la inmutable y firme roca de amor. Que nadie nunca diga: «Ayer la vi» o «la veré mañana».