Aguja de una iglesia que se eleva con esa clara unción de la plegaria. Árbol con golondrina necesaria. Parque: almendro que músicas renueva.
Ansiedad de un crepúsculo que lleva los tintes de una sangre temeraria. Calles con rectitudes de araucaria. Sudor, contra-quejidos en la gleba.
Heroica por la sangre de sus manes, por su pecho de ardiente fumarola y su raza de auténticos titanes.
Santa Ana es una flor en su corola con pétalos de cerros y volcanes. Santa Ana, para mí, se llama Lola…