Ya de Gliceris la mirada ardiente, de las blondas pestañas bajo el manto, hizo latir tu corazón, y en tanto probaste el agua en la Castalia fuente.
Viste bañarse en la húmeda corriente faunos y ninfas con divino encanto y en el triclinio resonó tu canto, coronada de pámpanos tu frente.
Al acre jugo de las vides nuevas en ánfora pagana mezcla ahora sangre de Pan y leche de Afrodita.
Verás qué versos en el canto elevas, pues ya en tu flauta rústica y sonora la divina Alma Genitritx palpita.