No tienes quien te bese tus labios de grana, Ni quien tu cintura elástica estreche, dice tu mirada.
No tienes quien hunda Las manos amantes en tu pelo hermoso, y a tus ojos negros no se asoma nadie.
Dice tu mirada que de noche, a solas, suspiras y dices en la sombra tibia las terribles cosas…
Las cosas de amores que nadie ha escuchado, esas que se dicen los que bien se quieren a eso de las cuatro.
A eso de las cuatro de la madrugada, cuando invade un poco de frío la alcoba y clarea el alba.
Cuando yo me acuesto, fatigado y solo, pensando en tus labios de grana, en tu pelo y en tus ojos negros….