¡Oh la dorada carne triunfadora de esta gentil madona veneciana, que ha sido Venus, Dánae, Diana, Eva, Polymnia, Cipris y Pandora!…
¡Oh gloria de los ojos, golosina eterna del mirar, dulce y fecunda carne de la mujer, suave y jocunda, madre del Arte y del vivir divina!
Húmedos labios a besar mil veces… Líneas de lujuriantes morbideces que el veneciano sol dora y estuca…
¡Oh el delicioso seno torneado!… ¡Oh el cabello de oro ensortijado en el divino arranque de la nuca!