La copla

La copla

Hasta que el pueblo las canta, las coplas, coplas no son, y cuando las canta el pueblo, ya nadie sabe el autor.

Tal es la gloria, Guillén, de los que escriben cantares: oír decir a la gente que no los ha escrito nadie.

Procura tú que tus coplas vayan al pueblo a parar, aunque dejen de ser tuyas para ser de los demás.

Que, al fundir el corazón en el alma popular, lo que se pierde de nombre se gana de eternidad.