Como Jonás viví mi juventud en el vientre de Dalmacia.
Brisas eran mis cabellos, tifones mis cejas.
En tu vientre más alto que Orión millones de estorninos revoloteaban.
Yo me sumergía a buscar pececillos, recorría ramblas, penetraba a los iglúes a dormir con ondulantes hembras.
El viento de marzo quiebra los frascos donde Dalmacia guarda nuestros fetos. Villanos: éste es el tiempo en que menstruan los años. Éramos felices: por nuestros anillos Saturno saltaba dichoso. Jaulas de alisios, auroras palpitantes Dalmacia me traía. Pero faltaron las brisas, las pestes despoblaron los mares. Bajo soles negros, la lengua seca, vagamos por océanos calvos.
Dalmacia agonizante me vomitó sobre las playas, Yo quise besarla, hacia países verdes en brazos conducirla.
Yo grité desde los acantilados: ¡Dalmacia, es difícil vivir! ¡Es difícil llevarse a los labios tazas humeantes de sueños!
No me oía. Entre los témpanos nadaba para siempre neblina. * * * * *