Voy a la casa donde no viviremos a mirar los muros que no se levantarán.
Paseo las estancias y abro las ventanas para que entre el Tiempo de Ayer envejecido.
¡Si vieras! Entre las buganvillas cansadamente juegan los hijos que jamás tendremos.
Yo los miro. Ellos me miran. Mi corazón humea. Éste es el sitio donde mi corazón humea.
Y a esta hora, en el balcón, callada, yo sé que tú también te mueres y piensas en mí hasta ensangrentarte, Yo también pienso en ti.
Óyeme donde estés: por esta herida no sale sólo sangre: me salgo yo.