Como la lámpara olvidada arde invisible en el día, así mi corazón se ha consumido sin que tú lo vieras.
Mas ya pasaron para ti las mieses, y tardos los años, yo sé que ahora tus ojos buscan las huellas bermejas de mi pasión.
Es tarde: mi corazón calcinado apenas soporta sus cenizas, y aunque estás cercana, y quiero llamarte mudas están las hogueras donde antaño ardieron airadas voces tiernas.
Mi tristeza ya no puede ni con el peso del rocío.
Es tarde: la vida se nos gasta en actos vanos
Es tarde: detrás de mis ojos ya no hay nadie. * * * * *