Como el judío que añora aquel lugar del que no sea preciso regresar paraísos de confianza en la propia piel o en la blanda penetrabilidad de los cuerpos vivo en Praga acumulando recuerdos deudas pérdidas de la propia identidad en cada testigo muerto
escribo en alemán para que las palabras no sean vuestras ni mías al fin y al cabo todo lenguaje es un tam tam que pide socorro en una lengua inaceptable
ser judío vivir en Praga escribir en alemán significa no ser judío ni alemán ni ser aceptado por las mejores familias de la ciudad que identifican el alemán con Alemania y el ser judío con la alarma
Por las venas un río en fuga o quizá sólo de tránsito pero fue el aire de Praga la monumentalidad oxidada de sus palacios sin reyes de sus diccionarios sin lengua de sus garitas llenas de guerreros extranjeros la que cambió el ritmo de la sangre y señaló el mapa exacto de cuatro puntos cardinales cuatro esquinas de cruz final
nacidos para ser extranjeros compartimos con vosotros la condición vencida incluso los recuerdos -los vuestros, sin duda- de escuadras en el mar mares de Praga sangre de paso o de vuelta digo recuerdos vuestros memoria vuestra y al fin imposible el ayer y el mañana mestizos de derrota propia y ajena cultura de bolero y K quinientos cuatro
de cuando Mozart cedía a Praga tres movimientos de una sinfonía que le sobraba… “Praga” 1982