Nunca desayunaré en Tiffany ese licor fresa en ese vaso Modigliani como tu garganta nunca aunque sepa los caminos llegaré a ese lugar del que nunca quiera regresar
una fotografía, quizá una sonrisa enorme como una ciudad atardecida, malva el asfalto, aire que viene del mar y el barman nos sirve un ángel blanco, aunque sepa los caminos nunca encontraré esa barra infinita de Tiffany el juke-box donde late el último Modugno ad un attimo d’amore che mai piu ritornera…
y quizá todo sea mejor así, esperado
porque al llegar no puedes volver a Itaca, lejana y sola, ya no tan sola, ya paisaje que habitas y ususrpas nunca, nunca quiero desayunar en tiffany, nunca quiero llegar a Itaca aunque sepa los caminos lejana y sola.