Hay mujeres que hacen daño en el pecho del que muere al contemplar la contención exacta de su carne la refrigeración blanda de sus cabellos limpios y el pretexto caedizo de sus ropas
otras tienen los ojos tristes pero hermosos o un bello lomo para un torpe frente o dos piernas sin cansancio muscular columnas de seguro cielo
otras sólo tienen dos senos a punto de abrirse por su peso de fruta para labios agostados para manos sin otro mundo que llevarse al alma
y en ocasiones sólo un seno es hermoso sólo un hombro sólo un vencimiento de la piel sólo los labios
pero siempre hay un hombre enamorado de tanto o de tan poco enamorado fugaz o consecuente ama las pequeñas patrias de una noche sin clarines frente a unos párpados cerrados murmullos fracasadas sintaxis
respetad las plantas y los cuerpos donde el deseo se descansa del infinito miedo a todos los olvidos.
“A la sombra de las muchachas sin flor” 1973