Sankt Peter Friedhof

Sankt Peter Friedhof

Haz de muchachas y onduladas sombras se inclinan leves hacia las tumbas. Es el delgado cementerio en rombo de San Pedro y una vieja sonríe porque yo escribo sobre la lápida una historia y la mía. Mas la muerte es del mar, y si llega, y si llego, que me naufrague siempre el Pacífico, mi ceniza conduzca a puerto naves. Desde hace siglos los muertos oyen madera como pájaros. Me mira un pájaro negro sobre la cruz de Berta Fendt. ¿Quién llama? Ah si llamo, ah si vuelo, es por el sol el hijo, hierro y lumbre en la guerra, en el sueño, en la ruta, en el verso, en el amor, y Uno. De “Los adioses del forastero” 2002