Una sirena llora La salida de un barco Sobre el agua que borra.
Yo sufro la ausencia Y el espacio duro; La pena es un muro.
La ruta es una trampa: Ni trenes, ni navío; El viaje está vacío.
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Reflejo, que tu lanza Traspase la distancia Y pegue con dulzor.
(La miel de las heridas Embalsama el amor). 1934
Versión de Silvia Barón-Supervielle