La inesperada

La inesperada

Era Eva, su infancia nunca usada emergida del polvo de los astros Eva la niña, corazón de selva, selvática pastora de alimañas… (De “Vida anterior”)

Eva la niña, nacerá del viento y del amanecer cuando se acabe el tiempo, y el tiempo vuelva a encarnarse en el sol. Vendrá ilesa y, a través de su infancia nunca usada descenderá, pausada, del asombro. Flores flotantes, casi aves, lirios alados, le darán soporte donde apoyar su luz. Nadie la espera. Nadie sabe que está, cerca, aguardando. Nadie sabe que va a existir. (Yo lo sé, porque vino a ser soñada por mis horas de ausencia, esas que se me llevan y aproximan al corazón astral.) Y vendrá a ser la niñez del mundo que la gran creación conserva intacta, embrión de criatura total, alevín de mujer, presagio, magia, y esperanza, esa esperanza otra por estrenar, desconocida y libre…

Cuando se acabe el tiempo. Este tiempo, esta extraña aberración que se va a lo oscuro, a morir, como una fiera herida va al osario. El tiempo que dará la mano a otro sucesivo, de dulces manantiales, cuando ella ponga el pie en el aire, lúcida, trasportando la paz. Sí, nacerá. Y muy pronto. Observa el vientre de la tierra, tenso, cómo late impaciencia ocultando arboledas, bosques, flora de inédito color intermitente, que serán dados a nacer con ella. Ha de llegar riendo, y con su risa incendiará la luz. Seres ocultos de los que ahora tienen miedo y guardan en su voz musical pájaros nuevos, la predicen, y en nombre suyo intentan ser, atreviéndose a izar la melodía que avisa la llegada de la noche en los veranos plácidos, inmunes al desamor.

Vendrá, Eva, la inédita, la otra, la anterior, y con ella bajarán las montañas a las simas del mar, de donde fueron arrancadas, y lo harán en silencio, porque todo encontrará el lugar de sus ausencias en la mañana que la traiga -extraiga- del viento, de la aurora y del cósmico amor que la retiene y no la deja ir. Vendrá, y el día encontrará su origen, su pérdida, su olor a madreselvas, su música olvidada, su reverso. Eva la niña ayudará a la vida y todo lo nonato nacerá con ella.

De “Hojas para algún día de noviembre” 1993