Desciendo por la escalera de la sombra por el calor del humo que alimenta el corazón del hombre y su miseria. Flores de gasolina crecen en las aceras y no son uvas los racimos del aire aunque es rojo el vino que madura en el improvisado lagar de los mercados. Bebo hasta el fondo el vaso de la ira del mosto adolescente que destila el borde ennegrecido de las túnicas.