Observo la sorpresa de los cactus, el difícil dormir de los camellos, el lejano espejismo de las caravanas buscando el aire ausente del oasis en el plomo rojizo de los días. Hoy el viento transporta la ceniza no es del incienso el olor de la tierra, es gris el plomo y son grises los pájaros. En la negra quietud de las alcobas las mujeres descubren la levedad del hierro.