Todos los cuerpos no son tu cuerpo aunque sean hermosos aunque lleven la luz y el mar en su cintura y en su sexo escondido lleven tantos deseos. Pero no son tu cuerpo. Estas tardes sin límite sin el frescor alado del invierno pensar tu cuerpo adormece las horas y acompaña el silencio del tiempo como fiebre. Los cuerpos incendiados que llevan tras de sí pendientes tantos ojos nunca serán y antes nunca han sido.