-Ya no tiemblan los vidrios...

-Ya no tiemblan los vidrios…

Ya no tiemblan los vidrios, se rompieron ayer en mil pedazos. Ya no oigo gotear la cisterna ahora el agua se derrama en las calles y no sirve para lavar los cuerpos que inmóviles reclaman su parcela de tierra. Ya no huele el jazmín del lavadero, todo lo cubre el polvo, el ruido, la desnudez, y un líquido oscuro que rezuma por todas las grietas.