El traje nuevo

El traje nuevo

Voy a vestirme el traje de etiqueta. Cuidaré mis maneras. Perfumaré mi aliento -respirando el estiércol tanto tiempo…-

No. No es correcto. Lo sé, el presentarme así todos los días. A mi modo. Rebelde. Llevando de la mano -igual que las gitanas a la puerta del “Metro”-, palabras mal peinadas. Andrajosas. Desnudas. Intentaré acordarlas. Arcangélica música debe llevar el viento cuando gira: “Los oros del otoño”, “Las cascadas”, “Los trinos”.

Pero no. No podré; ¡estos modales…! Cuando me sienta estrecha aquí en el alma. Cuando me pise sin clemencia el Tiempo, vocearé de nuevo. Escupiré a la rima -la rima es de burgueses de la dicha-, y mis zapatos llevaré ya en la mano. Iré saltando libre de su opresión. Y de verdad lo siento. Debe ser tan hermoso, con paternal orgullo, pasear entre gentes -satisfechas del todo- almidonadas frases con puntillas y lazos de colores vistosos…