La acacia llena de luna gime en la noche de plata.
Setiembre pasa con una vibración de viento, larga.
Luce dispersa la bóveda y mi aliento se recoje,
oyendo la vaga charla entre acacia, viento y noche.
¡Ay, que mi alma lloraría y me pesa como el barro,
frente a la noche, que avanza toda vestida de blanco!
¿Ha sido la acacia bruna o de mi alma un lamento?
Setiembre pasa con una larga vibración de viento. De “Las acacias salvajes” Edicions del Mall 1986 Versión de José Agustín Goytisolo