Fuera vara de nardo, si no fuera mástil, felicidad, sin par badajo, dedo de luz divina, ¡qué carajo! que tan sólo en ausencia sabe a tuera.
Nadie ignore su don, ninguna muera ajena a las delicias del colgajo, que en mostrando su afán no habrá destajo ni hospitalario hogar pondrá barrera.
¡Danzad doncellas junto al palo santo! Vuestra frente inclinad ante el icono que izará desigual con vuestro abono.
Pues sólo así sabrá animarse tanto, rendid honores, gusto, pleitesía, hasta que os dé tributo en ambrosía.