Tratándose de usted

Tratándose de usted

Y qué puede importarnos que los dioses estén de vacaciones, que bailen casquivanos en ferias y verbenas, si luego llegas tú y levantas mi falda y hurgas en mi carne.

Muro contra la soledad son estos versos que sientes en la boca como un fusil amable. Cómplice tu mirada, sólo te pido, en fin: perdóname este asalto, abuso de confianza, para conmigo misma.