La cal de las paredes resbala por el aire. El azulejo enmarca peregrinos destellos. Todo está en calma ahora. Una extraña tiniebla envuelve los perfiles nocturnos. Cada instante que pasa, resucita convertido en recuerdo.
Pero toca a su fin tanta dulzura cuando, al filo de alba, me desatas de ti calladamente.