Venecia

Venecia

Aún la sigues soñando, y es tan plácida como la rumorosa lejanía donde se balancean los silencios. Seda del mar, tapices en fasto vespertino que provocan ilusión prematura en los dorados, cuando vuelven del sol a desangrarse. El verano barroco puede ser buena época para un encuentro a solas con la estatua más viril, cuyo rostro posea la belleza del diablo. Venecia y el amor, tu sueño húmedo como una estancada cercanía donde sigues hundiéndote con ellos.