A Alia

A Alia

mi hija

Algún día, criatura encantadora, para ti seré sólo un recuerdo,

perdido allá, en tus ojos azules, en la lejanía de tu memoria.

Olvidarás mi perfil aguileño, y mi frente entre nubes de humo,

y mi eterna risa que a todos engaña, y una centena de anillos de plata

en mi mano; el altillo-camarote, mis papeles en divino desorden,

Por la desgracia alzados, en el año terrible; tú eras pequeña y yo era joven.

Versión de Severo Sarduy