Bendigo la labor nuestra de cada día...

Bendigo la labor nuestra de cada día…

Bendigo la labor nuestra de cada día, bendigo el sueño nuestro de cada noche, el divino juicio y la caridad divina, la ley benévola y la ley de bronce,

mi empolvada púrpura, de harapos cubierta…, mi empolvado bastón, de los rayos hogar, y asimismo, Señor, bendigo el pan en horno ajeno y la paz en casa ajena.

21 de mayo de 1918

Versión de Severo Sarduy