Ya no te necesito, y no es porque no contestaras a vuelta de correo, cariño.
Ni por saber que estas líneas, escritas con tristeza, las leerás entre risas.
(Escritas por mí a solas - ¡y sólo para ti!- ¡por vez primera! con alguien las descifrarás).
Ni porque rozarán los rizos tu mejilla -¡Soy maestra en leer acompañada!
Tampoco porque a un tiempo suspiraréis inclinados sobre las mayúsculas desvaídas.
Ni porque caerán a la par vuestros párpados -es difícil mi letra- ¡y en verso, además!
¡No, amiguito! -Es más fácil, es peor que un enfado.
Ya no te necesito- porque… porque-¡Ya no te necesito nunca más! 3 de diciembre de 1918
Versión de Severo Sarduy