Otra vez una ventana donde otra vez no se duerme. A lo mejor beben vino, a lo mejor no hacen nada. O tal vez, manos unidas, no separan esas manos. En cada casa, mi amigo, hay así una ventana. Separaciones y encuentros: gritas, nocturna ventana, quizás hay cientos de velas, o quizás sólo tres velas. Sin reposo mi cabeza. En mi casa ha entrado eso.
¡Hay que rezar por la casa sin sueño! ¡Y rezar por el fuego en la ventana!
26 de diciembre de 1916
Versión de Severo Sarduy