Me gustan los juegos en que todos son arrogantes y malignos, en que son tigres y águilas los enemigos.
Libertad salvaje Que cante una voz altiva: “¡Aquí, muerte, allí -presidio!” ¡Luche la noche conmigo, la noche misma!
Volando voy -tras de mí van las fieras; y con el lazo en las manos yo me río… ¡Ojalá la tormenta me haga añicos!
¡Que sean héroes los enemigos! ¡Acabe en guerra el convite! Que sólo quedemos dos: ¡El mundo y yo!
Versión de Severo Sarduy