Nostalgia de la patria: ¡qué fastidio! Después de largo tiempo delatado. Ya me es indiferente dónde sentirme sola.
Caminar sobre piedras, a casa con la cesta. La casa que no es mía: hospital o caserna.
Me da igual quién me mire como a un león cautivo. Cuál es el clan humano que me ha expulsado -siempre-.
Muy dentro de mí misma, oso polar si hielo. Dónde no poder convivir (¡ni lo intento). Dónde me humillarán -da lo mismo-.
No, mi lengua natal ya no me engaña, ni materna, me engaña su llamada. Ya me es indiferente en qué lenguaje no seré comprendida por el hombre.
(Lector, devorador de toneladas de periódicos, adicto al cotilleo…) El es del siglo veinte; yo: ¡fuera de los siglos!
Enhiesta como un tronco, resto de la alameda. Todo y todos iguales; igual indiferencia.
Lo natal, lo pasado, rasgos todos y marcas: toda fecha borrada- donde ha nacido el alma.
Mi tierra me ha perdido, y el que investigue, astuto, el ámbito de mi alma -¡mi alma toda! no encontrará la traza.
Las casas son ajenas y los templos vacíos. Me da todo lo mismo. Mas si aparece un árbol en el camino, un serbal…
Versión de Severo Sarduy