Endecha

Endecha

Estábamos perdidos cuando nos encontramos en aquel retraso de aeropuerto.

Yo estaba lleno de noche y de frío, aunque había pasado tres días en el “San Francisco”, con una muchacha de nalgas redondas.

Tu creíste que yo era un camionero. Admiraste la vulgaridad de mi estilo y me amaste por ello. -No lo era.-

Yo creí que tú eras una princesa, que arrastraba hasta mí su aburrimiento. -Y es verdad.-

Como es verdad que seguimos estando perdidos. Yo, por no poder soportar la realeza, tú, por no saber nunca lo que estás haciendo.