Sísifo

Sísifo

Este fardo invisible que transportamos, es semejante al de Sísifo: logramos llevar la roca arriba, un poco más cada día cuando de pronto algo surge y nos retrocede.

De la mañana a la noche y por una necesidad de hierro levantamos tú y yo y cada uno nuestra roca. Desde debajo de la montaña, contemplando el borde del cielo muy lejos. Con el miedo oculto en el corazón o con el coraje tranquilo de los varones.

Pero habrá un día, un momento que no conocemos, en que tú filisteo exitoso que vas por la carretera limpia, nueva, a quien encuentro cada mañana y veo subir más cómodo, sonriendo, y yo que asciendo tan trabajosamente el terrible camino vertical, devorado por la ansiedad, entre la humillación y la sospecha, no miraremos más la linde lejana, sobre nuestras cabezas. Cumplido el oficio tu mano y mi mano dejarán la llave en el bolsillo y la roca quieta.