1 Cuando la fortuna quiso, señora, que vos amase, ordenó que yo acabase como el triste de Narciso:
non de mí mesmo pagado, mas de vuestra catadura, fermosa, neta criatura, por quien vivo e soy penado.
2 Quando bien he trabajado, me fallo fondo en el valle: no sé si fable ni calle… ¡tanto soy desesperado!
Deseo non desear, e querría non querer: de mi pesar he plazer, y de mi gozo pesar.
3 Lloro e río en un momento e soy contento e quexoso; ardid me fallo e medroso: tales disformezas siento
por vos, dona valerosa, en cuyo aspecto contenplo casa de Venus, e tenplo, donde su ymagen reposa.
4 Aurora de gentil mayo, puerto de la mi salud, perfección de la virtud e del sol candor e rayo;
pues que matar me queredes e tanto lo desseades, bástevos ya que podades, si por vengança lo avedes.
5 ¿Quién vió tal feroçidat en angélica figura? Nin en tanta fermosura indómita crueldat?
Los contrarios se ayuntaron, cuytado, por mal de mí. Tiempo ¿dónde te perdí, que así me galardonaron?
6 Succesora de Lucina, mi prisión e libertad, langor mío e sanidad, mi dolençia e medicina;
pensad que muriendo bivo, e biviendo muero e peno: de la vida soy ageno, e de muerte non esquivo.
7 ¡O, si fuesen oradores mis sospiros e fablasen, porque vos notificasen los infinitos dolores
que mi triste coraçón padesce por vos amar, mi folgura, mi pessar, mi cobro e mi perdición!
8 Cual del cisne es ya mi canto, e mi carta la de Dido: coraçón desfavorido, causa de mi grand quebranto,
pues ya de la triste vida non avedes conpasión, honorad la deffunssión de mi muerte dolorida.
¡Guay de quien así conbida, e de mi tiempo perdido! Pues non vos sea en olvido esta canción por finida.