Recuérdate de mi vida, pues que viste mi partir e despedida ser tan triste.
Recuérdate que padesco e padescí las penas que non meresco, desque oí la respuesta non devida que me diste, por la cual mi despedida fue tan triste.
Pero non cuides, señora, que por esto te fue nin te sea agora menos presto, que de llaga non fengida me feriste, assí que mi despedida fue tan triste.