Yo me iba, mi madre, a villa Reale, errara yo el camino en fuerte lugare.
Siete días anduve, que no comí pane, cebada mi mula, carne el gavilán. Entre la Zarzuela y Darazután, alzara los ojos hacia do el sol sale. Picara mi mula, fuime para allá; perros del ganado sálenme a ladrar; vide una serrana del bello donaire. -Llegaos, caballero, vergüenza no hayades: mi padre y mi madre han ido al lugar; mi caro Minguillo es ido por pan, ni vendrá esta noche ni mañana a yantar; comeréis la leche mientras el queso se hace. Haremos la cama junto al retamal; haremos un hijo, llamarse ha Pascual, o será Arzobispo, Papa o Cardenal, o será porquerizo de villa Real. -¡Bien, por vida mía, debéis de burlar!