Vamos a morir de muerte natural; de esta muerte de estar amando al hombre, y vamos a morir sobre su llanto.
Sobre esta roca sola, pura roca, bajo esta noche de mirar los sitios, donde quedan sin hambre, los sin trigo, definitivamente ya saciados.
Puestos todos en fila, con los ojos, puro miedo y pregunta, detenidos en el tiempo, buscando ver.
Oh, estrecho mundo grande y hermético, cerrado, sin ventanas, miseria color cuervo. Sobre los huesos chiquitos blancos, del niño que soñó un día trigales, los intuyó del lado de abundancia, no del suyo, del otro, donde nacen, viven crecen, celebran y disfrutan.
Mundo miseria grande, sin salida, sin manera de huir, sin otra forma, de escapar de pobreza que muriéndose. Sobre esos huesos, chiquititos, blancos, nos vamos a quedar, y avergonzados.
Tiemble tu corazón
Tiemble tu corazón antes de hacerlo. Vas a juzgar no olvides, que hay un dolor de siglo en cada hombre, y una causa anterior, a lo querido. Cuando pongas tu pesa en la balanza, suma en piedra la parte que nos toca. Suma orgullo y desprecio y abandono, suma rosas y pan incompartido. Mira que en cada una de tus sentencias pongas tu señal de durar a signo limpio. Que tu sangre camine gota a gota, decantada, traslúcida, sin prisa, que las culpas ajenas necesitan un reposado espacio de medida. Guarda no olvidar a tu madre ni a tus hijos cada vez que señales un culpable, ni olvidarte de Dios cuando castigas; y perdona si es que temes tener que perdonarte. Suelta al fondo de ti hasta la pura contextura de sal que te contiene; palpa el rostro rugoso de la culpa, muerde amarga condena, sufre rejas y retorna cuando sientas crecer árbol de cuna y poblarte piedad desde tus hojas. Funde razón a fuego de conciencia duele el hombre que llevas, y medita; bajo la toga, hay un hueso que cruje la partida y una carne final que ya deshace. Vas a juzgar, detente…! Y cuando sepas Que la ley es aquello que tú lates y que vas conformándote a minuto propia génesis lenta de conducta, y comprendas, en el filo más fino de tu duda, en la ultima hebra de certeza que tu estrado es banquillo y que te juzgan, alza recién desde el barro y, juzga…!