Tal y como me parece, El País de los Muertos es así: Una noche de otoño.
Este otoño, Qué viejo me hago: ¡Ah, las nubes, los pájaros!
Riguroso otoño; Mi vecino, ¿Cómo vive?
Una noche de otoño; Un cuervo posado En una rama seca.
La luna pasa rápidamente, Las ramas aún sostienen Las gotas de lluvia.
De vez en cuando Las nubes dan un descanso A los contempladores de la luna.
La luna llena de otoño; Niños sentados en fila En la terraza del templo.
El pobre muchacho Moliendo el arroz, Levanta su mirada hacia la luna.
Resignado de corazón A exponerse al tiempo, El viento me atraviesa.
Sopla el viento del otoño, Pero las púas del castaño Están verdes.
El sol rojo brillante, Implacablemente caliente, Pero el viento es de otoño.
¡Sacúdete, oh tumba! Mi voz llorosa Es el viento del otoño.
Mi cabaña de paja; En el mundo de fuera ¿Es tiempo de cosecha?
¡Ah, esta morada! Muchas veces el picamaderos Picoteará sus postes.
Una Rosa de Sharon Al borde del camino; El caballo se la ha comido.
Las flores del trebol No dejan caer, a pesar de todo su balanceo, Las brillantes gotas de rocío.
El crisantemo Es delgado y débil, Pero tiene su destinado capullo.
Nunca olvides El gusto solitario Del blanco rocío.
En otoño nos separamos como las dos conchas de la almeja.