Ah, no abras la ventana todavía, es tan vulgar el sol!… La luz incierta conviene tanto a mi melancolía… me fastidia el rumor con que despierta la gran ciudad… Es tan vulgar el día!… Y ¿para qué la luz? …En la discreta penumbra de la alcoba hay otro día dormido en tus pupilas de violeta… Un beso más para mi boca inquieta… Y no abras la ventana todavía!
De “Baladas, Reminiscencias y otros” 1916 - 1917