Vesper marino

Vesper marino

Rugió el lascivo mar a la manera de un sátiro de barbas temblorosas, al poner tu presencia en la ribera su gracia peculiar sobre las cosas.

Joyas raras y sedas olorosas prestigiaban tu dulce primavera y al deshojarse tus palabras era cual si estuvieran deshojando rosas.

Hubo un silencio de éxtasis en todo… el mar violento suspiró a su modo… lloraron en la niebla las esquilas…

Y me halló de rodillas el Poniente viendo abrirse los astros dulcemente en el cielo otoñal de tus pupilas. Del “Las voces inefables” 1915 - 1916