Al espíritu lírico de Abraham Valdelomar
Está en el bosque, sonrosada, la luna de la madrugada.
El negro bosque rememora lo que miró desde la aurora:
Se recuerda, temblando, una hoja del lobo y Caperuza Roja; del áureo son del olifante del Rey de barbas de diamante habla la eufónica espesura donde claro eco perdura; cuenta el césped que fuera alfombra al paso de una leve sombra, y al ligero trote lascivo del dios de las patas de chivo…
De una polífona armonía se puebla la selva sombría…
Mas cuando dice una voz: “Ella, la Diosa, el Ídolo ha pasado”… pensando en su blancor de estrella el negro bosque se ha callado… Del “Libro del amor” 1915 - 1917