Se me murió el olvido de repente.
Inesperada- mente, se le borraron las palabras y fue desvaneciéndose en el viento.
En busca suya el corazón tocaba todas las puertas. Nadie. Nada.
Y allí donde estuviera se instaló de nuevo, el doloroso amor, el implacable, interminable- mente.