Soneto marinero

Soneto marinero

Digo tu nombre, mar, tu nombre ardido de soles y de júbilo creciente, y el corazón enamorado siente más clara la presencia del latido.

Velero que navega repetido por los quietos espejos de la frente, regresa tu paisaje lentamente como si retornara del olvido.

Y surge tu comarca marinera con una trashumante primavera de espumas en la mano de cristal.

Y tu voz de colores, y tu alada corona de blancura trabajada en gaviotas y pétalos de sal.